Sami Yusuf, el corazón británico del Islam

Más de 100 mil personas se congregaron el pasado mes de julio en la ciudad de Nazareth, en el mayor concierto celebrado jamás en Palestina. Querían ver en directo a Sami Yusuf, a quien la prensa internacional no ha dudado en reconocer como la figura más destacada de la música musulmana contemporánea tras reunir a más de 250 mil seguidores en la Plaza Taksim de Estambul y vender 31 millones de álbumes en todo el mundo.

Nacido en Teherán en 1980 y educado en el Reino Unido, Sami Yusuf se formó en la Royal Academy of Music de Londres iniciando un viaje personal que va más allá de la propia experiencia musical. “La música es una extensión de lo que soy, la expresión de mi amor por Dios y por las grandes tradiciones. Quería vivir una vida que estuviera cerca de Dios, una vida que fuese espiritual en recuerdo a Él”.

Esta declaración espiritual y profundamente religiosa se revela, al mismo tiempo, contra la visión distorsionada del Islam de nuestros días: “Vivimos en una era de increíble superficialidad e ignorancia, de consumismo, capitalismo, de olvido y modernidad. Tenemos extremistas en todas partes dando golpes de puño y gritos. Hay un exceso de exclusivismo emocional que va contra el diálogo intelectual real”.

sami yusufReivindicar la tradición

Sus canciones reivindican la importancia de recuperar la tradición para evitar esa confusión que se cultiva entre una juventud que vive tiempos difíciles en busca de su propia identidad como musulmanes. “No puedo hacer música solo por el hecho de hacer música. Tiene que haber un propósito más elevado”, argumenta.

De ese compromiso nacen letras que revelan valores islámicos como el respeto, la tolerancia, la compasión y la generosidad, que son universales y que hacen que la fe sea algo más próxima y accesible a las personas. “El mensaje que tengo es controvertido porque todas las religiones de este mundo son, en última instancia, las expresiones de una misma verdad. Tenemos que ser lo suficientemente valientes como para creer en nuestra propia fe, pero también para respetar y aceptar otras”.

Con ese fin, su trabajo quiere promover el diálogo intercultural e interreligioso: “Cuando nos acercamos a otros nos conocemos más, y eso nos hace estar más cerca de lo sagrado. Quien se conoce a sí mismo, conoce a Dios”. Una visión de hermandad entre los seres humanos que le llevó a componer el himno “The gift of love” (El regalo de amor), a favor de la unión de todas las creencias (ver aquí).


sami_yusuf_the_centre_album“The centre”

El título de su último trabajo discográfico publicado en 2014 “The Centre” hace referencia a esa idea del centro o corazón de todas las tradiciones y religiones. “Este álbum es muy importante para mí porque trata de algo sobre lo que ya no se habla por desgracia: la dimensión interior. Creo que si hubiera una pócima mágica o un antídoto para combatir el extremismo, la ignorancia y la estupidez de hoy en día, sería la dimensión interior y el significado interno de las cosas”.

Esta visión aperturista del Islam ha hecho que su carrera y sus conciertos hayan suscitado polémica entre los sectores más conservadores, que ven al artista más próximo al espectáculo pop occidental que a los valores espirituales musulmanes. Críticas vertidas también por ser uno de los primeros artistas islámicos en utilizar instrumentos musicales.

La ironía es que hace cien años el uso de instrumentos musicales no hubiera sido un problema. Es la visión pervertida de un tipo particular de Islam que promueven ciertos países petroleros, que está alejada del Islam que conocen nuestros padres. Vienen y construyen mezquitas con su dinero,  pero dicen: Tienes que enseñar nuestra manera de entender el Islam”, no duda en sentenciar.

Un nuevo estilo “Spiritique”

Multi-instrumentista como su padre, Sami Yusuf reniega de la música pop, especialmente ligada al mundo islámico, y opta por un estilo personal inspirado en la música clásica turca y la música sufí, al que llama “Spiritique”, en referencia a su música espiritual. Las letras las escribe tanto en inglés, como otros muchos idiomas el árabe, el persa, azerí (azerbaiyano), turco, urdú o malayo.

El uso del inglés es una manera de reivindicar la identidad de los musulmanes británicos. “Es molesto hablar de ello pero los musulmanes son una parte de la identidad británica y han contribuido a ella de una manera significativa. La integración es muy importante, no puedo aceptar que alguien que ha estado en este país durante 40 años no sea capaz de hablar inglés, aunque fuera mi propio padre estaría molesto con él. Tenemos que crear nuestra identidad musulmana británica propia, algo que va a tomar tiempo y no va a ser fácil”.

Ese mismo compromiso social va más allá de la música y ha hecho que se involucre en numerosos proyectos de ayuda humanitaria, como el Programa Mundial de Nutrición, para el que compuso el tema “Forgotten Promises” (Promesas olvidadas) que fue grabado en 16 países de ocho países, con más de 12 millones de visitas en Internet (ver aquí).

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