Mikhail Krug, la oscura historia del cantante de los convictos

Mikhail KrugUn hombre lava su viejo Lada Zhiguli en una calle cualquiera de Rusia mientras la puerta entreabierta del vehículo deja escuchar la música del radio-cassette. La voz que se oye es la de Mikhail Krug (Михаил Владимирович Круг), una de las figuras más controvertidas y contradictorias de la música rusa reciente, cuya oscura historia biográfica fue un retrato de una sociedad cambiante en busca de su propia identidad.

Maestro de la llamada “Chanson Rusa” o “Blatnaya Pesnya” (canciones sobre la vida criminal), también definida como “folklore carcelario ruso”, es un género autóctono que nació en los años 30 y 40 a partir de las canciones que explicaban las historias de las víctimas de la represión estalinista, que llenó las prisiones de la antigua Unión Soviética de delincuentes comunes, políticos y personas de toda naturaleza.

Los norteamericanos hablan de Chanson Rusa porque su conocimiento del ruso es muy limitado y creen que chanson es una definición adecuada para nuestro género. Pero la Chanson Francesa es un género fácil y el nuestro tiene unas raíces completamente diferentes, en las que pusieron su arte los intelectuales, los artistas, los médicos… y los que estaban sentados en las cárceles. Se trata de un género único que sólo existe en Rusia y en ninguna otra parte del mundo”, reivindicaba el propio Mikhail Krug.

El código secreto de las cárceles rusas

Su música recogió esa herencia con la vocación de cantar sobre “algo que no se ve”, invocando el código secreto de las cárceles rusas y el simbolismo de los tatuajes de los presos. Sus canciones describían el vacío emocional y la desesperación de los convictos, separados de sus familias y de sus seres queridos. Muchos de ellos, amigos suyos cuyas vidas le servían de inspiración artística, como el célebre delincuente Andrei Voznesensky “Khobot”, que le regaló el anillo de tres diamantes que lucía en su mano.

Krug recuperó para las letras de sus canciones el argot utilizado en las cárceles de la NKVD, el Comisariado del Pueblo para Asuntos Internos de la URSS: “Este género conversacional ya está perdido, y en las prisiones de hoy en día se utiliza un argot totalmente diferente. Sólo los ancianos sabios que han vivido la vida conocen este idioma”, explicaba en las entrevistas.

Su figura fue repudiada por las autoridades y sus temas prohibidos en la televisión. “Nos acusan de animar supuestamente a los jóvenes a la violencia, pero son excusas tontas. La ley no siempre es leal al hombre. En muchos casos, incluso en la mayoría, no se sienta en prisión a quien debe sentarse. Se encarcela a personas débiles que robaron un centavo tentados por una botella de vodka”.

Михаил КругLa sensibilidad de un anticomunista, machista y homófobo

Explicaba que sus temas no eran autobiográficos, pero no dudaba en hablar de un pasado marcado por el alcoholismo, las noches en burdeles y la vida callejera: “Viví como han vivido todos mis amigos de la escuela”. La fe en Dios le hizo redimirse y llegó a imponer la “ley seca” a los componentes de su banda durante las giras.

La crudeza de sus letras contrasta con la sensibilidad de su música y una voz sobrecogedora que puede comprobarse en el tema “Kolshchik” (Кольщик) que recogemos en este post. También dedicó canciones a su ciudad natal Tver, a su madre y, sobretodo en su primera etapa, compuso numerosas canciones de amor que retrataban la figura de la mujer desde un punto de vista idealizado y machista.

Hijo de un momento histórico y un origen social determinantes, su personalidad estaba marcada por las contradicciones. Aunque se definía como un “buen hombre”, trasladaba una imagen prepotente y arrogante, era un anticomunista militante, abiertamente homófobo y favorable a la pena de muerte. Al mismo tiempo, predicaba un sentido estricto de la amistad entre los hombres “desinteresada y honesta. Es la fuerza, la voluntad y la ayuda mutua”.

Radio-cassettes piratas y conciertos

Su enorme popularidad en todo el país se extendió gracias a las grabaciones piratas que circulaban de mano en mano. “A pesar de la falta de publicidad y vídeos, estamos muy cerca de las clases populares. Nuestro género es cada vez más popular, nadie nos puede igualar en términos de circulación. Mis seis álbumes han tenido una distribución de más de 50 millones, pero nada de esto se dirá en la televisión o en la radio”.

Pero Mikhail Krug cimentó su leyenda en el directo, a través del gran número de conciertos que realizaba, “una veintena cada mes” en palabras suyas, algunos de carácter benéfico en colonias para convictos. “La falta de información y vídeos sobre mí hace que la gente esté interesada en venir a los conciertos para conocerme mejor. He ganado mucha popularidad pero no tengo un centavo porque en Rusia nueve de cada diez álbumes son piratas y no se puede hacer nada contra eso, no hay ninguna ley que actúe. Por eso, los artistas rusos sólo ganan dinero en los conciertos”.

Trabajó como conductor hasta que en 1987 ganó un festival local de canción, y en 1994 firmó con el estudio “Unión” para publicar “Zhigan-limón” (Жиган-лимон). Antes había grabado otras tres maquetas que se habían distribuido con copias piratas. Muchas de esas primeras canciones las recuperaría para sus registros posteriores.

El tema “Vladimirskiy Central” le consolidó definitivamente al recuperar la historia de esta célebre prisión por la que habían pasado personajes conocidos como Vasily Stalin, Lidiya Ruslanova O Zoya Fedorova. Gran parte del país descubrió la prisión gracias a su canción, aunque se tratase de un punto turístico con un museo abierto a los visitantes (escuchar aquí).

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Víctima de su propia historia

Una de las pocas veces que Mikhail Krug actuó fuera de Rusia fue en 1997 en el festival de la “Chanson Rusia”. El año 2000 interpretó el papel de jefe del crimen organizado en la película “Abril” (dir. Murzenko Constantí), un film sobre el amor, la traición y el robo de niños.

El azar del destino hizo que acabara siendo víctima de su propia historia, cuando el 1 de julio de 2002 fue abatido en su casa por unos asaltantes, muriendo horas más tarde en el hospital. Su asesino sería identificado una década después. Tenía 40 años, y su leyenda perdura aún en las calles de Rusia gracias a su música.

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