El Idir más íntimo regresa a sus raíces

visuel-IDIR-DIGI-HD-960x480Cuando un joven Hamid Cheriet decidió adoptar el nombre artístico de Idir (Vivirá), en homenaje a la tradición ancestral del pueblo bereber de bautizar así a sus hijos amenazados por una esperanza de vida frágil, poco podía imaginarse que la buenaventura le iba a deparar una trayectoria musical longeva que le ha convertido en el gran referente de la música amazigh. A sus 63 años, Idir regresa a los escenarios de la mano de un nuevo trabajo discográfico, el primero en solitario de las dos últimas décadas.

Tras su doble incursión en el mestizaje cultural que dio como fruto el espléndido “Identités” (1999) y el más arriesgado “La France des Couleurs” (2007), la gran voz de la lucha cultural bereber regresa a sus raíces con un trabajo personal, que aparca la vertiente más reivindicativa de años pasados, para adentrarse en un terreno íntimo y emocional. 

Reflejo de ello es el homenaje que hace a su madre fallecida en marzo del pasado año, “Tayemmatt” (Nacimiento del mundo), a la que ya dedicó la bellísima “Ssendu” (Vía Láctea), incluida en su primer trabajo de referencia “A Vava Inouva” (escuchar aquí).

Fue una mujer que era poesía y que me enseñó mucho. La carencia, el dolor de perder a una madre es algo universal que quería compartir”, expresa el veterano cantautor conocido también como “el poeta”, que incluye al final del tema una grabación con la voz de su progenitora. 

Idir+cbfissyyennayersite2Dueto con su hija Tanina

La mirada íntima le lleva también a hacer sendos duetos junto a su hija Tanina Cheriet, en “Adrar Inu” (Mi montaña) y “Sans ma fille” (Sin mi hija), interpretada en francés y cuya música ha sido compuesta por ella misma.

Idir recurre a un trabajo eminentemente acústico para dibujar esta atmósfera más íntima, aunque acompañado de instrumentos tradicionales como el t’bel (palos de instrumentos de percusión), el bendir (tambor cubierto con piel de cabra), el ghaïta (tipo de oboe) o la mandola, además de su inseparable guitarra.

Junto a estos temas más personales, el disco ofrece algunas curiosidades como un pequeño “guiño” a la obra de Beethoven “Tajmilt i Ludwig” (Guiño a Ludwig) o una adaptación de la canción tradicional irlandesa “Scarborough Fair” (Targit) popularizada en los años 70 por Simon & Garfunkel.

Para nosotros es un placer recuperar la figura de este veterano cantautor bereber a quien dedicamos la primera entrada de este blog hace cuatro años, con la crónica de su último concierto en Barcelona (leer aquí). Aunque lejos de aquel maravilloso “A vava Inouva” con el que se dio a conocer internacionalmente a finales de los años 70, Idir recupera, en esta nueva propuesta, la sensibilidad de una voz y unas composiciones siempre extraordinarias.

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