La otra revolución de Emel Mathlouthi

Somos hombres libres que no tienen temor, somos los secretos que nunca mueren, y somos la voz de los que resisten…” Así arranca “Kelmti Horra” (Mi palabra es libre), la canción que acompañó las voces de protesta de la juventud tunecina en la bautizada Primavera Árabe de enero de 2011, erigiéndose en un himno de la revolución social pacífica. La voz que sonaba en las calles, a través de los aparatos de radio, era la de Emel Mathoulthi.

Estaba en plena gira con mis músicos cuando empezó todo. Mi perfil de Facebook, que seguían 30.000 personas, fue eliminado. Un periodista me llamó para decirme que se habían eliminado mis canciones de su emisora de radio. Me dije que esta vez iba en serio, Túnez iba a cambiar de verdad. Decidí apoyar el movimiento y dedicar a la revolución mi concierto en Sfax. Sólo hacía una semana que Mohamed Bouazizi se había inmolado”, explica la cantante tunecina de 30 años en una entrevista reciente.

La música como testimonio de un momento histórico

Con su primer trabajo discográfico, titulado también “Kelmti Horra”, Emel Mathlouthi ha revolucionado, a su vez, la música magrebí del momento, con un estilo personal que en ocasiones nos puede remitir al de la islandesa Björk. Bajo la aparente dulzura de una voz melódica y de su figura frágil, se descubre una artista desgarradora capaz de sobrecoger con unos temas que actúan como espejos del corazón de un pueblo que clama libertad.

Adopté un nuevo espíritu, con una música más trip hop. Estaba narrando toda la historia de Túnez a través de mis letras, trabajando a contrarreloj porque estaba decidida a acabarlo a tiempo para apoyar a los manifestantes”, explica la cantante que reconoce que: “El estado de mi país siempre me ha deprimido, echaba tanto de menos la libertad cuando era más joven que nunca he podido quedarme sin hacer nada. Cantar era la única forma de expresarme con libertad”.

Un álbum sorprendente

Nos hallamos ante un trabajo sorprendente en cuanto a su factura, como aventura de entrada el primer tema “Houdou’on” (Calma). Y es que la emoción discurre entre notas de una extrema delicadeza, azotadas súbitamente por una gran dureza sonora que lleva al límite en sus actuaciones en directo. Tras sus dos presentaciones en Barcelona de este mes de julio y septiembre, la revolución de Emel Mathlouthi llegará el próximo 18 de noviembre a la sala BBK de Bilbao.

Os dejamos con el impactante “Ma Likt” (No he encontrado), el segundo tema del álbum. También podéis escuchar “Kelmti Horra” en el siguiente enlace (escuchar aquí) y el tema que grabó en español “Nací en Palestina”, un auténtico himno a la paz de todos los pueblos, y que no está incluido en el disco (escuchar aquí).

Khaled regresa a los orígenes del Raï con ‘Liberté’

liberteEl gran embajador mundial de la música raï, el argelino Khaled, vuelve este mes de marzo con un nuevo álbum titulado Liberté, que presentará el 15 de mayo en el Olimpia de París, y en el que regresa a la esencia de la música raï, en un camino de vuelta a sus orígenes musicales y culturales iniciado hace cinco años con su último trabajo Ya-Rayi, donde homenajeaba a varios músicos e intérpretes de la música tradicional argelina.

Producido por uno de los grandes promotores de la música africana desde los años 80, Martin Meissonnier, en Liberté Khaled deja de lado su interés por la fusión con ritmos europeos y americanos, y cede el protagonismo a los instrumentos acústicos tradicionales que marcaron su adolescencia en la ciudad portuaria de Sidi-El-Houri, la región de Orán donde nació en 1960, como el oud (una especie de laúd muy utilizado en las orquestas árabes), el violín oriental, el ney (flauta de los sufís), el guellil (percusión utilizada en el raï tradicional), o el hajhouj (instrumento de cuerda bereber).

El rey del Raï

El nombre de Khaled va intrínsecamente ligado al de la música raï después de casi 30 años de carrera, dándola a conocer internacionalmente gracias a grandes éxitos como Didi, su primer gran hit, o Aïcha, versionadas ambas por varios artistas de géneros bien diversos.

El raï nace de las poesías cantadas con las que el cheikh (maestro), poeta de tradición melhoun, impartía sus conocimientos, y que con el tiempo derivaron en canciones populares cantadas sobretodo por las mujeres en el golfo de Orán.

A finales de los años 70, los jóvenes músicos argelinos, influenciados por ritmos occidentales y egipcios, toman el sobrenombre de Cheb (el joven jalid) y adoptan el raï para crear una especie de canción protesta –más social que política– contra la dictadura militar en su país, con letras que exaltaban la pasión de los sentimientos, y que les convirtieron en el objetivo de la ira y de la violencia integrista religiosa.

Las cassettes, a menudo caseras, grabadas con sintetizadores y cajas de ritmos, convierten el raï en la música preferida de la juventud argelina en los años 80, pero el asesinato de algunos cantantes, especialmente el de Cheb Hasni, uno de los padres del nuevo raï, a manos de un activista religioso el año 1994 en Orán, supuso un punto de inflexión que llevó a muchos artistas a exiliarse en Francia, como Khaled Hadj Ibrahim, que se instalaba en París en 1986.

De Didi a Aïcha

khaledCheb Khaled se convirtió rápidamente en una estrella en su país, a pesar de que sus canciones, que hablaban de mujeres y alcohol, fueron censuradas en las radios nacionales. Pero fue el éxito del tema Didi (ver vídeo aquí),  producida en Los Ángeles por Don Was, el que le dio a conocer internacionalmente, especialmente en Francia, y el que llevó a hablar del raï por primera vez fuera de Argelia.

La colaboración con Was, y las posteriores con Philippe Eidel y Jean-Jacques Goldman, supone el inicio de la fusión de la música raï con ritmos occidentales como el rock, funk, pop, reggae, la música francesa y española, o el jazz con el que había experimentado en su primer trabajo “europeo” Kutché, junto al teclista Safy Boutella.

Esta fusión musical desconocida hasta entonces, sigue evolucionando en su tercer trabajo N’ssi N’ssi, usado como banda sonora de la película de Bertrand Blier “Un, deux, trois, soleil”, y culmina con uno de las grandes iconos de la World Music; Sahra, publicado en 1996 junto a Jean-Jacques Goldman (ver nuestra página de sugerencias), que logra múltiples premios y un unánime reconocimiento internacional, además de un gran éxito comercial con su tema estandarte: Aïcha (ver vídeo aquí).

Khaled protagoniza otro momento histórico al participar en 1999 en el mayor concierto de música Árabe, junto a Rachid Taha y Faudel, que susbstituye en el cartel a un Cheb Mami a quien las diferencias entre discográficas impiden acudir. Siguiendo el modelo de los conciertos de los Tres Tenores, el espectáculo 1, 2, 3, soleils, editado en CD (ver nuestra página de sugerencias) y sólo en Francia en DVD, le consolidó como el rey del raï (ver vídeo aquí).

Tras el directo Hafla (1998), publica en 1999 el festivo Kenza, completando el homenaje a sus hijas (Sahra y Kenza), en el que ensalza la figura de la mujer en un canto por la comunión de las culturas, con dos grandes duetos con la británico-paquistaní Amar y la israelí Noa, con la que interpreta una versión en árabe, hebreo e inglés de la canción Imagine de John Lenon (ver vídeo aquí).

Con Liberté, Khaled completa el regreso hacia un raï más puro iniciado en su anterior trabajo Ya-Rayi. Entre ambos, se publicó en 2007 un recopilatorio con sus grandes éxitos que supone una gran oportunidad para acercarse a la ecléctica carrera del mejor artista árabe de la música contemporánea. Os dejamos con un pequeño ejemplo de este Liberté que cuenta con 16 nuevos temas con los que iniciará en abril una gira mundial que aunque no tiene previstos conciertos en España, a buen seguro le acabará trayendo pronto a nuestro país.

Fairuz, la embajadora de las estrellas que vino del Líbano

fairuz-2Recogiendo el testigo lanzado por nuestros amigos de la Jam Session nos detenemos hoy en una de las grandes leyendas de la música árabe tradicional, la libanesa Fairuz, a la que sus seguidores llaman: La embajadora de las estrellas, La Embajadora de los árabes, Vecina de la Luna, o La voz de la poesía.

A sus ya 73 años, Fairuz (que en árabe significa “turquesa”, aunque su nombre real es Nuhad Haddad) es una de las voces y de los rostros más populares del mundo árabe tras una dilatada trayectoria como intérprete y actriz de operetas y cine. La innovadora mezcla de ritmos orientales con sonidos más occidentales ha convertido su legado musical en un referente para las nuevas generaciones de voces femeninas de los países de cultura árabe.

Sus primeros éxitos la hicieron muy popular en su país en la década de los 60, especialmente después de negarse a cantar en un concierto privado en honor del presidente argelino Houari Boumédienne durante su visita al Líbano en 1969, por lo que se prohibió su música en las emisoras de radio del país durante seis meses por orden del gobierno.

El reconocimiento internacional llegó tras su primera gira por América a principios de los 70, aunque la guerra civil en Líbano (1975-1990) la marcó profundamente y, a pesar de no querer abandonar su tierra, se negó a volver cantar en su país hasta el final del conflicto bélico, con la excepción de la opereta “Petra”, que interpretó en las partes occidental y oriental de la entonces dividida Beirut en 1978.

Lejos del Líbano, Fairuz ha participado en un gran número de conciertos, como el celebrado en Las Vegas en 1999 ante más de 16 mil inmigrantes árabes, en su mayoría libaneses que acudieron a la ciudad desde todo el continente americano y europeo, donde apenas se la ha podido escuchar en el Reino Unido, Francia, Suiza y más recientemente Atenas, en 2007.

fairuzEl pasado año, volvió a mantener un pulso con el gobierno de su país al aceptar realizar conciertos en Damasco 20 años después, a pesar de la tensa relación que el Líbano sostiene con la vecina Siria. Las crónicas dicen que en el momento de cruzar la frontera con su automóvil, fue recibida por más de 7 mil personas para darle la bienvenida.

Más de 1.500 canciones grabadas en diferentes idiomas, casi un centenar de discos, 21 operetas interpretadas, tres películas y una quincena de reconocimientos y condecoraciones, dan una muestra de la dimensión de la figura de Fairuz.

Como muestra de su voz delicada, os dejamos un vídeo de un programa de tv en el que interpreta el tema Zaali Tawwal. También os hemos seleccionado una canción preciosa titulada Ya Roubou’a Biladi, a pesar de la mala grabación creemos que merece la pena escucharla.

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Souad Massi, la cantautora que llegó de la otra orilla del Mediterráneo

souad_massiIniciamos nuestra andadura en Voces del Mundo hace ahora casi tres meses hablando del último concierto de Idir en nuestro país (ver aquí). Hoy os proponemos regresar a Argelia para presentaros la que algunos han calificado como la Tracy Chapman de la música magrebí, aunque también podría recordarnos a François Hardy o incluso nuestra Cecilia: Souad Massi.

A sus 36 años, esta cantautora que viaja siempre acompañada de su inseparable guitarra, es una de las voces más dulces y conmovedoras del Mediterráneo, aunque también una gran desconocida en nuestro país lamentablemente. Bien diferente es en Francia, donde se dio a conocer en 1999 cuando fue invitada al concurso para voces femeninas “Femmes algeriennes” en el Cabaret Sauvage de París, donde se quedó a residir.

Su voz grave y calmada se funde con sonidos reposados que mezclan influencias de la cultura amazigh de la Kabylia, la árabe y la francesa. Las letras de sus canciones –cantadas en árabe argelino, francés y bereber– están llenas de simbolismo y, a menudo, teñidas de una cierta nostalgia y desesperanza hacia su tierra natal.

souad_massi_2El olor de la flor de la Dama de noche me trae recuerdos de infancia, de la familia y del Mediterráneo. La nostalgia me ha inspirado para escribir muchas canciones. Hace ya casi siete años que vivo en Francia y empieza a pesar. Sientes que estás lejos de tu país y que te pierdes muchas cosas”, reconocía en una entrevista publicada en El País en 2006.

Nacida en Argel en 1972, Souad Massi se crió en el barrio de Bab El-Oued y vivió en la región de la Kabylia, donde por influencia de sus padres –músicos de profesión–, descubre el Chaâbi, el Raï o la música arábigo-andaluza, además de otros estilos como el rock, el pop, el country y la música folk.

Estudia guitarra clásica y su primera incursión en el terreno musical es junto al grupo de flamenco argelino Triana d’Alger en 1989, pero la Guerra Civil en su país la obliga a abandonar su carrera musical por miedo a los integristas, y la lleva a cursar estudios de ingeniería. Regresa a la música más tarde formando parte del grupo de rock duro Atakor con el que logra un gran éxito.

En 2001 graba su primer disco en solitario, titulado Raoui (El cuentacuentos o El narrador de historias) y dos años más tarde se confirma como una de las cantautoras más prometedoras con un espléndido segundo álbum: Deb.

En 2005 publicó su tercer trabajo, quizá el más mestizo: Mesk Elil (Dama de noche) con el que ganó el premio al mejor disco de World Music del año en Francia y Reino Unido, y que vino a presentar a Madrid y Barcelona en 2006, en las que han sido sus únicas actuaciones en directo en nuestro país de las que tengamos constancia.

El pasado año llegaba al mercado una selección de 12 de sus grandes éxitos bajo el título Acoustic, grabado en un concierto en el Théâtre La Coupole de Sant Louis (Francia) en enero de 2007.

El reconocimiento internacional de Souad Massi se ha traducido en numerosas colaboraciones con artistas tan prestigiosos como el senegalés Ismaël Lo, con quien grabó el tema Noir et blanc como respuesta a la ola xenófoba sufrida a raíz de los sucesos del 11 de septiembre en Nueva York. También ha compartido escenarios con nombres de prestigio como los de Idir o la Orchestre National de Barbès.

Estamos convencidos que para muchos de vosotros va a resultar un descubrimiento inesperado, teniendo en cuenta que se trata de una cantante argelina.Os presentamos su primer gran éxito, la delicada Raoui (El cuenta cuentos), aunque también os invitamos a escuchar  Ghir Enta (Sólo te amo a ti) en un vídeo donde la propia Soaud Massi habla de su carrera (ver  vídeo aquí), y Bladi (Mi país) en la que reivindica la paz en Argelia (ver vídeo aquí).

Amina Alaoui presenta su nuevo acercamiento a la música arábigo-andalusí en “Almoradía”

amina-alaouiUna de las grandes damas de la música tradicional marroquí, Amina Alaoui, regresa a España para presentarnos su último proyecto titulado Almoradía, en el que vuelve a adentrarse en la música arábigo-andalusí con sendos conciertos programados en Barcelona (30 Noviembre) y Madrid (4 Diciembre), ambos en los auditorios de CaixaForum.

Muchos de vosotros seguro que la habéis escuchado aunque quizás no lo sepáis, ya que colaboró en el proyecto Un pont de mar blava de Lluís Llach en 1993. En España, hemos tenido oportunidad de verla en numerosos recitales, y no es casualidad, ya que ha pasado parte de su trayectoria vital en Granada, donde pudo profundizar en el canto andalusí y especialmente en el procedente de Argelia, llamado “Gharnâtî”.

De ella han escrito que no sólo posee una de las voces más fascinantes del planeta, sino también una de las mejor preparadas y formadas. Nacida en Fez (Marruecos) en 1964, Amina Alaoui ha estado ligada desde su infancia a la tradición popular marroquí, cursando estudios de canto arábigo-andaluz, piano, danza contemporánea y clásica, marroquí y oriental. A los 10 años publicó ya sus primeros poemas, y posteriormente estudió filología y lingüística árabe, francesa y española.

Su andadura musical iniciada en 1985 la ha llevado a cultivar no sólo el canto andalusí y oriental, sino también el canto medieval europeo y el clásico persa, en colaboraciones junto a un gran número músicos y artistas de gran renombre internacional, como el propio Lluís Llach o Jaume Sisa en nuestro país. También ha trabajado con la Orquesta Andalusí de Fez y otras orquestas clásicas europeas, como las filarmónicas de Londres, París, o la orquesta The Neue Ensemble de Amsterdam.

A pesar de esta larga trayectoria, su discografía personal cuenta tan sólo con tres trabajos editados: La música andalusí de Marruecos, Alcántara (naïve-Auvidis) y Gharnata soul. Podemos escucharla también en numerosas bandas sonoras y en recopilaciones discográficas como: Músicas de Oriente de BMG, Hamdulillah del Festival de música Sacra de Fez , Baby blues Editada por Merle enchanteur, o como artista invitada en el disco Diwan de Rachid Taha.

Podéis descubrir los orígenes de la música arábigo-andalusí de mano de la propia Amina Alaoui en este interesante documental emitido por Canal Sur 2 con motivo del concierto que este año abrió la programación cultural de los cursos de verano de la UNIA en la sede de La Cartuja de Sevilla.


La hipnótica danza sufí con los derviches de la Damasco Ensemble Al Kindi

 

Presenciar en directo un espectáculo de derviches giradores resulta una experiencia sorprendente para la mirada occidental, y hacerlo de mano de una de las mejores formaciones de música clásica árabe, como la Ensemble Al Kindi de Damasco, un privilegio espectacular del que hemos podido disfrutar en el Petit Palau de la Música de Barcelona, gracias al ciclo “Músicas del Mediterráneo”, que organiza el IEMed (Institut Europeu de la Mediterrània). 

La palabra derviche (del persa darvish, “mendigo” ) sirve para referirse a los miembros de un grupo religioso musulmán de ascética Sufí, de trajes característicos y rituales como la repetición de frases sagradas o las danzas giratorias, que buscan alcanzar el éxtasis religioso. 

Tradicionalmente, se ha identificado estas danzas originarias de los místicos de la Índia y los sufís con la orden derviche de Mevleví en Turquía, fundada por los discípulos del gran poeta Sufí Jalal al-Din Muhammad Rumi (de la voz árabe mawlana, mevlana en turco, “nuestro maestro”, sobrenombre de ar-Rumí), en el siglo XIII.

A los Mevleví se les conoce también como Derviches Giróvagos o Derviches Giradores por esta danza de meditación llamada Sema, que consiste en un baile de hombres acompañado por música de flautas, atabales, tamboriles, una especie de violines denominados kamanché, y laúdes de mástil largo como el saz turco. Los danzantes giran sobre sí mismos con los brazos extendidos, simbolizando la ascendencia espiritual hacía la verdad, acompañados por el amor y liberados totalmente del ego. 

La formación siria Ensemble Al Kindi es heredera de esta tradición, ofreciendo un espectáculo que navega entre el folcklore y la liturgia religiosa. Sheikh Hamza Chakour es la voz principal del grupo, acompañado en el escenario por dos coristas (munshiddin), cuatro músicos y los tres derviches que protagonizaron los momentos más esperados de la velada con su espectacular maestría en la ejecución de la danza sufí.

Iniciado el ritual, los bailarines se despojan de un mantón negro que les cubre, y vestidos de blanco en señal de duelo por abandonar el mundo terrenal, empiezan a girar lentamente sobre su eje. Singuiendo el compás de la música, y en plena concentración y meditación ante Dios, los derviches aceleran el giro de forma moderada ejecutando delicados movimientos con sus brazos en una coreografía llena de misticismo, hasta alcanzar velocidades imposibles sin perder el eje sobre el circulo durante los casi 10 minutos que puede durar cada danza. La faldilla de sus vestidos dibuja una circunferencia hipnótica que permite descubrir el movimiento de pies de una coreografía constante y perfecta, forjada en años de formación y meditación.

Era la tercera vez que el grupo visitaba este año nuestro país tras ser invitados en la Expo de Zaragoza, y de un recital anterior en Madrid. El pasado año, también llevaron sus danzas sufís a Málaga y Girona. Para más información podéis visitar su página web oficial y/o disfrutar con el vídeo que os ofrecemos a continuación.

El ciclo “Músicas del Mediterráneo”, se completará con un concierto de música sefardita y hispanoárabe a cargo de Eduardo Paniagua & Klezmer Sefardí (5 de noviembre en la iglesia Sant Felip Neri) y de música tradicional y religiosa saiydi de Les Musiciens du Nil (11 de diciembre en la iglesia Sant Just i Pastor), ambos de entrada libre.