El gran embajador mundial de la música raï, el argelino Khaled, vuelve este mes de marzo con un nuevo álbum titulado Liberté, que presentará el 15 de mayo en el Olimpia de París, y en el que regresa a la esencia de la música raï, en un camino de vuelta a sus orígenes musicales y culturales iniciado hace cinco años con su último trabajo Ya-Rayi, donde homenajeaba a varios músicos e intérpretes de la música tradicional argelina.
Producido por uno de los grandes promotores de la música africana desde los años 80, Martin Meissonnier, en Liberté Khaled deja de lado su interés por la fusión con ritmos europeos y americanos, y cede el protagonismo a los instrumentos acústicos tradicionales que marcaron su adolescencia en la ciudad portuaria de Sidi-El-Houri, la región de Orán donde nació en 1960, como el oud (una especie de laúd muy utilizado en las orquestas árabes), el violín oriental, el ney (flauta de los sufís), el guellil (percusión utilizada en el raï tradicional), o el hajhouj (instrumento de cuerda bereber).
El rey del Raï
El nombre de Khaled va intrínsecamente ligado al de la música raï después de casi 30 años de carrera, dándola a conocer internacionalmente gracias a grandes éxitos como Didi, su primer gran hit, o Aïcha, versionadas ambas por varios artistas de géneros bien diversos.
El raï nace de las poesías cantadas con las que el cheikh (maestro), poeta de tradición melhoun, impartía sus conocimientos, y que con el tiempo derivaron en canciones populares cantadas sobretodo por las mujeres en el golfo de Orán.
A finales de los años 70, los jóvenes músicos argelinos, influenciados por ritmos occidentales y egipcios, toman el sobrenombre de Cheb (el joven jalid) y adoptan el raï para crear una especie de canción protesta –más social que política– contra la dictadura militar en su país, con letras que exaltaban la pasión de los sentimientos, y que les convirtieron en el objetivo de la ira y de la violencia integrista religiosa.
Las cassettes, a menudo caseras, grabadas con sintetizadores y cajas de ritmos, convierten el raï en la música preferida de la juventud argelina en los años 80, pero el asesinato de algunos cantantes, especialmente el de Cheb Hasni, uno de los padres del nuevo raï, a manos de un activista religioso el año 1994 en Orán, supuso un punto de inflexión que llevó a muchos artistas a exiliarse en Francia, como Khaled Hadj Ibrahim, que se instalaba en París en 1986.
De Didi a Aïcha
Cheb Khaled se convirtió rápidamente en una estrella en su país, a pesar de que sus canciones, que hablaban de mujeres y alcohol, fueron censuradas en las radios nacionales. Pero fue el éxito del tema Didi (ver vídeo aquí), producida en Los Ángeles por Don Was, el que le dio a conocer internacionalmente, especialmente en Francia, y el que llevó a hablar del raï por primera vez fuera de Argelia.
La colaboración con Was, y las posteriores con Philippe Eidel y Jean-Jacques Goldman, supone el inicio de la fusión de la música raï con ritmos occidentales como el rock, funk, pop, reggae, la música francesa y española, o el jazz con el que había experimentado en su primer trabajo “europeo” Kutché, junto al teclista Safy Boutella.
Esta fusión musical desconocida hasta entonces, sigue evolucionando en su tercer trabajo N’ssi N’ssi, usado como banda sonora de la película de Bertrand Blier “Un, deux, trois, soleil”, y culmina con uno de las grandes iconos de la World Music; Sahra, publicado en 1996 junto a Jean-Jacques Goldman (ver nuestra página de sugerencias), que logra múltiples premios y un unánime reconocimiento internacional, además de un gran éxito comercial con su tema estandarte: Aïcha (ver vídeo aquí).
Khaled protagoniza otro momento histórico al participar en 1999 en el mayor concierto de música Árabe, junto a Rachid Taha y Faudel, que susbstituye en el cartel a un Cheb Mami a quien las diferencias entre discográficas impiden acudir. Siguiendo el modelo de los conciertos de los Tres Tenores, el espectáculo 1, 2, 3, soleils, editado en CD (ver nuestra página de sugerencias) y sólo en Francia en DVD, le consolidó como el rey del raï (ver vídeo aquí).
Tras el directo Hafla (1998), publica en 1999 el festivo Kenza, completando el homenaje a sus hijas (Sahra y Kenza), en el que ensalza la figura de la mujer en un canto por la comunión de las culturas, con dos grandes duetos con la británico-paquistaní Amar y la israelí Noa, con la que interpreta una versión en árabe, hebreo e inglés de la canción Imagine de John Lenon (ver vídeo aquí).
Con Liberté, Khaled completa el regreso hacia un raï más puro iniciado en su anterior trabajo Ya-Rayi. Entre ambos, se publicó en 2007 un recopilatorio con sus grandes éxitos que supone una gran oportunidad para acercarse a la ecléctica carrera del mejor artista árabe de la música contemporánea. Os dejamos con un pequeño ejemplo de este Liberté que cuenta con 16 nuevos temas con los que iniciará en abril una gira mundial que aunque no tiene previstos conciertos en España, a buen seguro le acabará trayendo pronto a nuestro país.
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“El olor de la flor de la Dama de noche me trae recuerdos de infancia, de la familia y del Mediterráneo. La nostalgia me ha inspirado para escribir muchas canciones. Hace ya casi siete años que vivo en Francia y empieza a pesar. Sientes que estás lejos de tu país y que te pierdes muchas cosas”, reconocía en una entrevista publicada en El País en 2006.




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