
Hablar de la música africana contemporánea es hablar de Yossou N’Dour. A punto de cumplir los 50 años, el artista más internacional del continente negro regresa este próximo mes de julio a nuestro país para presentar su último trabajo titulado Rokku Mi Rokka, publicado en 2007 y que pondrá sobre el escenario en sendos conciertos en Madrid, Barcelona, Huelva y Alicante (ver detalles).
El nombre de Yossou N’Dour es de los pocos que ha sido capaz de trascender del círculo restringido de lo que denominamos world-music, para codearse en lo más alto de las listas comerciales de países como Estados Unidos, Gran Bretaña o Francia, gracias al tema 7 Seconds (escuchar aquí), grabado junto a la cantante sueca Neneh Cherry, elegido como mejor canción del año por la MTV, e incluido en uno de lo mejores trabajos de música africana jamás editados Wommat (The Guide) del año 1994 (Ver nuestras sugerencias).
El senegalés ya se había dado a conocer internacionalmente años antes de mano de Peter Gabriel, fundador del festival Womad y de los estudios Real World, que impactado por su voz aguda de “plata líquida”, según llegó a describir, le llevó junto a su banda Le Super Etoile como teloneros de su gira mundial en 1986. Tan sólo dos años más tarde, le invitaba a participar dentro de la serie de conciertos en favor de Amnistía Internacional junto a Bruce Springsteen, Sting, Tracy Chapman y el propio Peter Gabriel, lo que por primera vez llevó el nombre de un músico africano a las portadas de todo el mundo.
Desde que participara con apenas 13 años en un concierto de homenaje a líder de la Star Band senegalesa, Papa Samba Diop, N’Dour se ha erigido en el más conocido de la prolífica generación de músicos africanos que en la década de los 80 buscaron en Europa sintetizadores y sonidos electrónicos para renovar el sonido tradicional de los griots, y en general de una música africana que en las décadas precedentes ya había tratado de hacerse un hueco en Estados Unidos, experimentando con el jazz y ritmos afrocubanos.
Embajador de la música popular de Senegal, conocida en wolof como mbalax, Yossou N’Dour es hoy en día la figura más reputada de su país, donde ha creado el estudio de grabación más importante del contiente, en su Dakar natal. Con casi una treintena de discos editados en solitario, más varios recopilatorios y los numerosos trabajos publicados como cantante de los grupos Star Band de Dakar, Le Etoile de Dakar y Le Super Etoile, su aproximación al mercado estadounidense y europeo ha ido en proporción inversa al interés de sus trabajos, que sigue concentrado en grabaciones más frescas como Immigres (1988), The Lion (1989) o Set (1990).
Pero más allá de esta visión crítica hacia sus trabajos más recientes, es incuestionable que no debemos dejar escapar la oportunidad de ver en directo a uno de los grandes iconos de la renovada música africana.
Os dejamos con el festivo 4-4-44 que abre su último trabajo y con el trailer de un documental sobre su figura en África (ver aquí).
Un coro inicial de voces femeninas nos transporta a paisajes del centro y norte de Europa, pero es sólo un espejismo, nada que ver con las voces búlgaras o escandinavas. La percusión de panderos, tambores turcos o darbukas irrumpe súbitamente tejiendo una danza ancestral con las cuerdas de violines, laúdes y bouzukis, y los sonidos de viento de flautas, acordeones y una gaita extremeña: es La danza del Mostrenco (
Dehesario es la culminación de esta aspiración artística, su séptimo trabajo en el mercado, grabado entre Sevilla, Lisboa, Santiago, París y Madrid, pero con sello inequívocamente extremeño, en el que han intervenido como colaboradores artistas de varios países como el francés Robert Legall del grupo Gwendal. Junto a composiciones propias del grupo, los 13 temas que incluye el disco recuperan canciones tradicionales de la región, muchos de ellos cantados en una variedad dialectal del portugués propia de la zona.
Aprovechando el cajón desastre que abarca el concepto genérico de músicas del mundo, a las pocas semanas de abrir este blog nos permitimos la licencia de detenernos en una pequeña delicatessen del grupo pop portugués The Gift, titulada “Facil de entender” (
Presentado en el Centro Cultural de Belem, en Lisboa, “Amália Hoje” revisita bajo una perspectiva pop y electrónica un total de nueve fados, casi irreconocibles, popularizados en su día por Amália Rodrigues, la mayoría con música compuesta por Alain Oulman, y letras de poetas portugueses como el “Abandono” (David Mourao Ferreira), “Fado Português (José Regio), “Gaivota” o “Formiga Bossa Nova”, ambas de Alexandre O’Neill.
La música celta hecha desde la Península Ibérica está asociada a nombres imprescindibles como los de
El doble CD y DVD –con un documental y concierto íntegro– propone un viaje nostálgico que revisa temas como “Tu gitana”, “O son do ar” o “Chove en Santiago”, y que cuenta con colaboraciones excepcionales como las de Luz Casal en “Camariñas”, Diana Navarro en “Romeiro ao lonxe”, y Pedro Guerra en “Memoria da noite”, además del bonus track especial junto a Ismael Serrano cantando “El derecho de vivir en paz” en solidaridad con el pueblo de Gaza que cierra el trabajo.
El gran embajador mundial de la música
Cheb Khaled se convirtió rápidamente en una estrella en su país, a pesar de que sus canciones, que hablaban de mujeres y alcohol, fueron censuradas en las radios nacionales. Pero fue el éxito del tema Didi (
Dos años después de que la emblemática voz de 
Recogiendo el testigo lanzado por nuestros amigos de la
El pasado año, volvió a mantener un pulso con el gobierno de su país al aceptar realizar conciertos en Damasco 20 años después, a pesar de la tensa relación que el Líbano sostiene con la vecina Siria. Las crónicas dicen que en el momento de cruzar la frontera con su automóvil, fue recibida por más de 7 mil personas para darle la bienvenida.


Comentarios recientes